Las ciencias naturales contemporáneas han alterado la imagen de la naturaleza heredada de la metafísica esencialista y del modelo mecanicista construido por la físico-matemática moderna. Nuestra época ha abierto la posibilidad de un modelo de conocimiento abierto a la incertidumbre y atento a la evolución, sensible a la complejidad y respetuoso con el azar (Gómez-Heras, 2006). En este estado de cosas, intentaremos determinar la influencia del ambientalismo científico en la filosofía ambiental y la influencia de la filosofía ambiental en las ciencias ambientales.

A partir los 70 se recrudeció la crítica a la partición entre mente y materia y se reflotaron valores holísticos. Se acentuó la visión ecológica donde nada debía quedar aislado de su contexto natural y social. Pero ¿es posible articular una visión no dualista? ¿Resulta, además, conveniente? Nuestro objetivo es explorar dicha posibilidad de constitución de un modelo alternativo al esquema sujeto-objeto o modelo baconiano-cartesiano (lo que a su vez supondría erradicar el dualismo hombre-naturaleza). Para ello, tendremos en cuenta lo siguiente:

1. Pensadores clásicos de la filosofía occidental: Heráclito, Parménides, Platón, Aristóteles, Descartes, Bacon, Spinoza, Galileo, Newton, Kant, Comte, Heidegger y otros.

2. Las figuras de lo continuo que trazan otras cosmologías diferentes de la occidental moderna, como las cosmologías nativas amerindias. No se trata solo de cosmologías en las que hallemos otras articulaciones de la partición fundacional naturaleza-cultura o naturaleza-sociedad, sino de cosmologías que presuponen una relación de continuidad entre naturaleza y sociedad ajena a la concepción dicotómica inscrita en la cosmología científica occidental (Descola y Viveiros de Castro).

3. Enfoques actuales (en ocasiones opuestos):

a) La articulación naturaleza-sociedad, realidad-construcción social, sujeto-objeto, objetivo-subjetivo en la teoría del actor-red (ANT, actor network theory). Especial atención merece Bruno Latour y su crítica a la distinción clásica entre naturaleza y sociedad, su introducción del neologismo “factiche” (factish) y su ampliación de la noción de actor a la de “actante” (actant).

b) La perspectiva eco-socialista, en donde toman especial importancia los términos: coevolución, interacción y biomímesis (Riechmann, 2006).

c) La aplicación del pragmatismo filosófico a la resolución de problemas eco-sociales concretos (“ecopragmatismo”). Se trata de un enfoque que retoma la obra de autores pragmatistas clásicos, como Charles S. Peirce, William James o John Dewey, y también otros filósofos como Nelson Goodman, Ludwig Wittgenstein o Hilary Putnam. La orientación pragmatista es complementaria de diversos enfoques situacionistas, que buscan superar la dicotomía absoluta entre el sujeto y su entorno (filosofías de la existencia, de la praxis, fenomenologías y post-fenomenologías), y de desarrollos filosóficos recientes que profundizan en la pragmática de la comunicación y de la interacción comunitaria como requisito para la elaboración de políticas ambientales más acertadas.

d) Epistemología ambiental de E. Leff.